Cuadro clínico del Herpes Zóster

CUADRO CLÍNICO
De un día a tres semanas antes de la erupción cutánea, los pacientes pueden presentar síntomas prodrómicos visibles en muchas infecciones virales, se incluye malestar general, fiebre, escalofrío, mialgia, dolor de cabeza o malestar estomacal. A medida que el virus se reactiva dentro de los ganglios sensitivos, se produce la inflamación neuronal, acompañada de neuralgia severa. Esta sensación o tipo de dolor se describe como ardor u hormigueo en la piel, también llamado neuritis aguda. Sin embargo, algunos pacientes pueden experimentar prurito o entumecimiento de la zona en vez de dolor. (Wilson, DD. Herpes zóster: A rash demanding careful evaluation. Nurse Pract. 2014 May 12;39(5):30-6 PAG 3).

Los pacientes se quejan primero de hipersensibilidad cutánea, antes de la aparición de cualquier erupción; a medida que el virus es liberado por las terminaciones nerviosas de la piel, este se replica, produciendo una erupción en la piel que puede comenzar como máculas y pápulas sobre una base eritematosa y progresar a vesículas en los siguiente tres a cinco días. (Wilson, DD. Herpes zóster: A rash demanding careful evaluation. Nurse Pract. 2014 May 12;39(5):30-6 PAG 3).

Un rasgo típico de la erupción cutánea es que aparece solo a un lado del cuerpo, en uno o más dermatomas (área de la piel inervada por una raíz o nervio dorsal de la médula espinal). Aunque cualquier dermatoma puede verse afectado, el herpes zóster ocurre con mayor frecuencia en los inervados por la primera división del nervio trigémino (rama oftálmica) y por los ganglios sensitivos vertebrales de T1 a L2. Después de la formación de vesículas, las lesiones generalmente se rompen y liberan el virus. Luego forman una costra y se tornan de color oscuro. La resolución general de la lesiones toma entre diez y quince días; aunque, algunas pueden tardar hasta un mes en sanar. (Wilson, DD. Herpes zóster: A rash demanding careful evaluation. Nurse Pract. 2014 May 12;39(5):30-6 PAG 3).

Algunas personas experimentan dolor en ausencia de una erupción cutánea. Esto se denomina herpes sin zóster. Es difícil de diagnosticar y puede dar lugar a numerosas pruebas o procedimientos innecesarios. Las características del dolor asociado con el herpes zóster varían; los pacientes pueden presentar parestesias (sensación de quemadura y hormigueo), disestesia (sensibilidad dolorosa o alterada al tacto), alodinia (dolor asociado a estímulos no dolorosos), o hiperestesia (respuesta exagerada o prolongada al dolor). También el prurito se asocia con el herpes zóster. (Cohen, JI. Herpes Zóster N Engl J Med 2013;369:255-63. PAG 2).

Cuando el virus afecta la división oftálmica del nervio trigémino (V par craneal) se pueden evidenciar ampollas localizadas en la punta de la nariz, un hecho que se conoce como signo de Hutchinson. Esta manifestación es un predictor de posibles complicaciones graves, como inflamación ocular y denervación corneal. Así mismo, puede haber afección del séptimo par craneal, llamado ‘nervio facial’; esto se denomina síndrome de Ramsay Hunt, se conoce también como herpes zóster ótico; el cual se identifica por la aparición de dolor severo del oído, debilidad de los músculos faciales y erupción cutánea, a menudo en el pabellón auricular o trago del oído externo, o en la membrana timpánica. Se necesita un diagnóstico y un tratamiento oportuno para evitar la pérdida de la audición y la debilidad facial permanente. (Wilson, DD. Herpes zóster: A rash demanding careful evaluation. Nurse Pract. 2014 May 12;39(5):30-6 PAG 4).
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